Santiago De la Fuente, la ventaja de la imaginación y el sentimiento en el golf

Santiago de la Fuente del Valle es un nombre que, como dice el aficionado mexicano de 20 años, parece salido directamente de una telenovela. La historia de De la Fuente también parece fruto de la mente de guionistas. Comienza en un pueblo de México donde la principal industria es la fabricación de muebles y el negocio de su familia es el empaquetado de esos muebles. La receta de esta historia tiene una parte de Tiger Woods, un campo de golf abandonado y una pizca de Canelo Álvarez.

El viernes, en la segunda ronda del Latin America Amateur Championship (LAAC) en el campo de Teeth of the Dog de Casa de Campo, De La Fuente fue el centro de atención después de terminar con 67 golpes (la segunda mejor ronda del día) y finalizó empatado en el tercer puesto de cara al fin de semana.

“¿Miro a la cámara o a ti?”, le preguntó a un reportero, mientras otro camarógrafo le indicaba que se moviera hacia su izquierda. “Siento que estoy en la escuela”.

Una invitación al Masters Tournament, a The Open Championship y a la fase final de clasificación para el U.S. Open es lo que tiene a tiro De la Fuente después de 36 hoyos. Ha recorrido un largo camino desde que aprendió a jugar al golf en un campo de nueve hoyos en Ocotlán, Jalisco, creado por una compañía de filtros de cigarrillos que necesitaba un lugar para verter el agua.

Su padre, Gerardo, le compró unos palos de golf de Snoopy cuando tenía solo tres años y “ahí es donde me enamoré”, dijo De la Fuente. El desenlace sigue siendo un misterio, incluso para el propio Santiago.

“Mi papá hace 120 golpes”, dijo el joven De la Fuente entre risas. “Creo que vio muchos videos y leyó mucho, porque ni siquiera yo sé cómo lo hizo para entrenarme hasta los 16 años”.

Gerardo sabe exactamente cómo sucedió. Cuando el hermano mayor de Santiago empezó a jugar al golf, se llevaba a Santiago al campo con él. “Nació con un palo en la mano”, dijo Gerardo. El patriarca de los De la Fuente había leído un libro sobre Tiger Woods donde se enteró de que el padre de Woods, Earl, había puesto un putter en las manos de Tiger desde una edad temprana para que pudiera sensibilizarse con el palo.

Eso es lo que Gerardo hizo con Santiago, por lo menos hasta que creció lo suficiente como para quejarse de que quería usar otros palos.

“Creció en un lugar donde realmente no hay ninguna cultura de golf”, dijo Santiago Casado, entrenador de la Federación Mexicana de Golf. “La cultura del golf se la inculcó su padre”.

Ha desaparecido ese campo en Ocotlán, pero de la Fuente no se ha detenido. Cuenta con el apoyo del Club Atlas en Guadalajara, que le otorgó una membresía cuando comenzó a ganar torneos y ahora lo apoya financieramente. También juega a menudo en el Country Club de Guadalajara, donde comparte el récord del campo con el ganador del PGA TOUR Carlos Ortiz, y donde juega también el boxeador Canelo Álvarez.

“No estoy seguro de si me dice hola para saludar o si sabe quién soy”, dijo de la Fuente sobre Canelo.

Mientras que cinco de los participantes esta semana juegan en el equipo de la Universidad de Arkansas, De la Fuente forma parte de Arkansas Tech, donde ya ha ganado un título nacional de la División II en su primera temporada.

Cuando de la Fuente comenzó a recibir muestras de interés de las universidades estadounidenses hace unos años, les dijo a sus padres que el factor principal era el tipo de beca que iba a obtener. Le sorprendió lo costosa que podría ser una educación en Estados Unidos y, cuando el entrenador de Arkansas Tech, Luke Calcatera, lo contactó a través de las redes sociales y le ofreció una beca completa, no tuvo dudas.

“Se ha ganado cada centavo de esa beca”, dijo Calcatera. El entrenador ha caminado varias rondas con Santiago y elogia su imaginación cuando tiene problemas. “Juega con mucha creatividad y visualiza mucho más que un jugador tradicional”.

Casado ve mucho de su compatriota Abraham Ancer (20 del mundo) en el juego de De la Fuente (1.068 del ranking mundial de aficionados). El viernes por la mañana pudo ver como De la Fuente probaba todo tipo de tiros diferentes en el recorrido de Dientes de Perro (Teeth of the Dog). El que lo viera por primera vez podría pensar que está pasándolo mal, cuando en realidad disfruta mucho probando golpes.

“Es un jugador que hace cosas que no se pueden enseñar”, dijo Casado. “Aprendió visualmente, tiene mucha imaginación y sentimiento. Tiene sangre latina”.

Esa maleabilidad e imaginación han ayudado hasta ahora a De la Fuente en Casa de Campo. Después de una primera ronda de 72 golpes, ha acertado con largos golpes bajos de salida en los hoyos que transcurren contra el viento que han hecho posibles seis birdies en la segunda jornada.

“Me encanta inventar tiros… cuando funcionan”, dijo De la Fuente, citando a leyendas como el español Seve Ballesteros y su estilo de juego. “Creo que el estilo puede ser una ventaja o una desventaja, pero para mí es una ventaja”.

Prev
Next