Regresa el LAAC después de un largo receso

Han pasado casi dos años desde que el último campeón del Latin America Amateur Championship (LAAC, Campeonato Amateur de América Latina), Abel Gallegos, levantó el trofeo en México en enero de 2020. Dos meses después, la pandemia del COVID confinó el mundo y paralizó temporalmente las actividades colectivas. El golf no fue una excepción.

“En estos dos años crecí como jugador, como persona y siento que estoy mucho más maduro”, comentó Gallegos. El golfista argentino tuvo que esperar hasta noviembre de 2020 para participar en un Masters, después de que se postergara el torneo al otoño y se celebrara sin patrones por primera vez en su historia.

Su victoria en el LAAC también le dio el pase para el U.S. Amateur, que disputó en Bandon Dunes, Oregón, en agosto de 2020, y el 149º Open Championship, que se celebró hasta el año siguiente.

Sin embargo, el campeón del LAAC no fue el único aficionado que vio su carrera trastocada por la pandemia. Cada uno de los participantes en la edición de 2022 tuvieron que enfrentarse a sus propias dificultades mientras el mundo lidiaba con el COVID.

“De todo el parón creo que fue lo que más me dolió es que tuve la oportunidad de ir a jugar el U.S. Amateur y no lo logré hacer”, dijo el guatemalteco Alejandro Villavicencio, que tuvo que renunciar a una invitación a Bandon Dunes debido a las restricciones de viajes.

Villavicencio, ha participado en todos los LAAC, pero el golfista de 42 años se vio limitado a practicar el putt en el balcón de su casa durante el confinamiento. “Pasé varios meses afilando el putt, pero fue difícil dejar de jugar tanto tiempo”, dijo.

“Ha sido un tiempo para reflexionar y pasar más tiempo con la familia. Siento que siempre que se presentan estas situaciones tan difíciles hay que agarrar el lado positivo”, dijo el costarricense Felipe Odio, que este año se estrena en el LAAC y se ha comprometido a jugar en el equipo de la Universidad de Louisiana-Monroe.

“La pandemia casi tuvo un efecto terminal en mi juego, como que perdí el amor por el golf”, comentó el colombiano Esteban Jaramillo, que juega su primer año en el equipo universitario de Utah State. Cuando se reabrieron los campos de golf en Bogotá, Jaramillo volvió a competir y ganó varios torneos en Colombia.

Al igual que el resto del mundo, los clubes de golf se mantuvieron cerrados en toda la región al comienzo de la pandemia y se cancelaron el LAAC y otros torneos importantes para los aficionados de América Latina, como el Abierto Sudamericano y la Copa Andes.

“El COVID fue muy duro para todo el mundo. Me tocó repensar muchas cosas y me costó mucho encontrar esa motivación extra”, comentó emocionado el boliviano Camilo Ávila, que después del parón ha vuelto a encontrar en el golf su “lugar seguro, la salud y el sentido de la vida”. Ávila, que va a participar en su segundo LAAC, terminó empatado en el 19º puesto en su estreno en México en 2020.

“El manejo del COVID en Panamá, con una de las restricciones más severas de la región, ha sido bastante efectivo y hemos logrado concretar un calendario de muchos torneos”, dijo el panameño de 31 años Omar Tejeira, que ha intentado adaptarse a las circunstancias para seguir entrenando de cara a su primer LAAC, después de retomar su estatus de aficionado en 2020.

Otros dos debutantes en el Latin America Amateur Championship, el mexicano Alejandro Fierro y el argentino Vicente Marzilio, han podido beneficiarse de su residencia en Estados Unidos para seguir practicando y compitiendo en condiciones más favorables.

“Desde que empezó la escuela hasta ahorita me ha ido bastante bien”, dijo Fierro, el hermano de 16 años de la golfista Isabella Fierro, número 45 del ranking amateur femenino. Alejandro ha pasado los últimos meses estudiando en Montverde Academy y entrenando en la International Junior Golf Academy en Florida.

“Por suerte, vivir en pandemia y jugar en pandemia no frenó mis objetivos. Fueron dos años de crecimiento casi exponencial porque comencé mi carrera universitaria en Estados Unidos”, dijo Marzilio, que estudia en la Universidad de North Texas y llega a su primer LAAC después de terminar como mejor aficionado en el abierto de su país.

El colofón del gran año de Marzilio fue la victoria en la Copa Andes en diciembre junto con sus compañeros Mateo Fernández de Oliveira, Andrés Shonbaum, Segundo Oliva Pinto y el campeón de 2020, Abel Gallegos, que regresan al LAAC en Casa de Campo después de un largo receso.

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